Siete cosas que deberías evitar si pretendes llegar a viejo.

Estamos realmente confiados en que vamos a vivir muchos años, muchos más que nuestros padres o nuestros abuelos. La esperanza de vida en países como España es de 78 años. En el último siglo se ha duplicado dicha cifra y todo hace pensar que en el próximo seguirá aumentando…

¿Realmente esto es así? Tengo mis dudas al respecto.

Es difícil no conocer a alguien de entre 40 y 50 años enfermo de cáncer, diabetes o problemas relacionados con el corazón. Aún más complicado es dar con gente joven (menos de 40, incluso menos de 30) que no padezcan ellos mismos esas enfermedades u otras de la vista, huesos, músculos, piel, aparato digestivo… dolencias que hasta hace muy poco se daban exclusivamente en mayores de 60 años.

Una amiga de 34 que ha perdido la vista de un ojo por culpa de una enfermedad propia de sexagenarios. Otra de 32 con artritis, que cuenta en su oficina con tres compañeras de la misma edad con la misma enfermedad. Del cáncer no hace falta hablar porque ya se ocupan de ello los medios, aunque sólo de forma aislada y con famosos, obviando datos de la población en general, donde los casos son cada día más numerosos.

Si lo de las enfermedades te da igual porque confías en los médicos y la medicina o crees que los jóvenes con enfermedades de viejo son casos aislados, busca fotos de cuando tus padres eran jóvenes. Las de tu bautizo o nacimiento son perfectas. Contamos con que en esas fotos tenían entre 30 y 40 años. Olvídate de bigotes, patillas, pelos demasiado largos y otras modas de la época y compara sus caras con la tuya (si estás en ese rango de edad) o con la de alguien que lo esté. Hazlo sentado (lo normal, estamos sentados todo el día) por si te caes del susto: en tan sólo una generación parecemos diez años más viejos que nuestros padres a esa edad.

“¿Y a mí qué me importa? Soy feliz con el estilo de vida que llevo y me da igual si me muero mañana”. Fantástico. Nada que objetar. Cierra la pestaña y sigue con lo que estabas haciendo. Es más, te ordeno que lo hagas. Esto va dirigido a quienes ven algo extraño en el modo de vida actual y quieren cambiarlo o minimizar sus consecuencias, sin obsesionarse con la vida sana, la comida vegetariana u orgánica o ir contra el sistema y la sociedad. Ya te adelanto que todas estas cosas son tan imposibles como ridículas. Lo mejor es cambiar poco a poco, lentamente. El afán de adaptación y la envidia natural de los seres que te rodean harán el resto. Tus hábitos se propagarán en todas direcciones y a gran velocidad sin que tengas la necesidad de manifestarte en una plaza u obligar a otros a que cambien su estilo de vida.

En resumen, va dirigido a quienes quieren disfrutar de la vida sin ponerla en peligro.

SIETE COSAS QUE DEBERÍAS EVITAR SI PRETENDES LLEGAR A VIEJO.

1. Confiar tu alimentación al supermercado, los anuncios publicitarios y la pirámide alimenticia. Añadiría también a los médicos pero no quiero que salgas corriendo, salvo que lo hagas motivado por el quinto punto. Quiero que leas al menos una de las cosas que propongo. Ésta es la más importante de todas.

De los trucos de supermercados y empresas (grandes y pequeñas) no creo que haga falta hablar demasiado. Venden desperdicios disfrazados de ambrosía y los compramos y consumimos aun sabiendo que algo raro hay detrás de todo esto. El problema es que el engaño va más allá de lo que entendemos por comida sana y comida que no lo es. Podría decirse que nuestras creencias están completamente del revés. Explicar qué es bueno y qué no ocuparía varios posts como éste. Sólo te diré que busques información sobre el azúcar, los lácteos, los beneficios de las grasas (sí, has leído bien, beneficios) y sobre todo enterarte muy bien qué son en realidad los cereales y sus derivados. Ya te adelanto que no son nada bueno. Debemos dar un giro de 180 grados a nuestra forma de comer, cuanto antes, mejor. Este punto es esencial. No seas vago y dedícale el tiempo que le otorgas a, por ejemplo, buscar una nueva app para tu teléfono.

2. Estar informado las 24 horas del día. La gran locura de nuestra era a la que, no en vano, muchos llaman de la información. Un despropósito descomunal y exagerado que, lejos de verse como un mal, hemos asimilado como un privilegio que agradecer como el agua que bebemos o el aire que respiramos. Si, además, esa información viene de la televisión o los periódicos tradicionales, el despropósito se convierte en catástrofe, una droga para tu mente que anula el ingenio y abotarga los sentidos. De toda la información que engulles sólo un 1% te interesa de verdad, y de ese 1%, menos de la mitad te será útil o novedoso. Selecciona cuidadosamente toda la información que consumes. Internet no es una excepción. Es más, ni siquiera deberías estar leyendo esto.

3. Posponer lo importante para ocuparte de estupideces. Un clásico de los libros de éxito profesional y gestión laboral que deberíamos adaptar a cualquier aspecto cotidiano y personal. No tiene nada de malo aplazar tareas aburridas o complejas que nos desagradan para ver la TV o conectarnos a Internet. Ya hacemos demasiadas cosas que no nos gustan. Lo malo es cuando pospones cosas importantes que te gustan para tuitear, ver anuncios u hojear el catálogo del supermercado durante horas y horas hasta que te cansas, ya no tienes tiempo o es demasiado tarde. Da la impresión de que preferimos lo fácil a lo que nos gusta.

¿Y qué tiene que ver todo esto con llegar a viejo, con la salud? Tiene que ver, y mucho. No hacer las cosas que te gustan, las cosas con las que disfrutas de verdad, acaba por consumir incluso al más vigoroso y optimista de los seres humanos. No es cuestión de perder el tiempo. El tiempo está ahí, no se pierde. Ni siquiera estamos convencidos de que exista. Pero, por si las moscas, trata de no malgastarlo, aunque si tienes muchas ocupaciones no te vendría mal hacerlo…

4. Creer que el descanso y la ociosidad es cosa de vagos y maleantes. Casi nadie sabe qué hacer con su tiempo libre. En España hay muchísima gente que se queda en el trabajo haciendo horas extras no remuneradas simplemente para pasar el rato, como si tuviesen miedo de volver a casa. Incluso hay personas que, en mitad de sus vacaciones, adelantan la vuelta al trabajo por voluntad propia. En otros países ocurre más de lo mismo.

¿Por qué el ocio tiene tan mala fama? Fácil: está asociado con la pobreza y la apatía, con los ladrones y la gente de mal vivir, en tanto que el trabajo se relaciona con todo lo contrario. Como si trabajar fuese, para la mayoría de las personas, algo divertido que les saca de la pobreza. La eterna dignidad del trabajador…

Los momentos de ocio son tan importantes como los de esfuerzo y trabajo, puesto que sin los primeros es casi imposible soportar los segundos. Trabajar en exceso acabará con tu vida.

Y tan importante como el ocio es dormir las horas que necesites todas las noches. No vale recuperar sueño los fines de semana. Siete horas suelen ser más que suficientes. También puedes hacer 15 minutos de siesta, aunque estés con el estómago repleto. No te va a hacer daño. Si no duermes lo suficiente, envejecerás prematuramente, mucho antes de lo que crees.

5. Moverte poco o nada, o hacerlo demasiado. Sé que estás esperando que uno de los puntos se centre en hacer ejercicio, practicar deporte o acudir al gimnasio. Espera sentado. O no. Muévete, pero no demasiado. Hacer ejercicio tal y como lo conocemos acabará contigo antes que la obesidad, un infarto o la diabetes. No sé si te has fijado en los deportistas cuando superan los 40 años. Salvo algunas excepciones, dan pena y lástima a partes iguales. ¿No se supone que deberían estar en mejor forma que alguien que no ha movido un dedo en su vida? Pues no. Están peor.

Claro que, una cosa es ejercitarte como un profesional y otra estar sentado, tumbado y acostado todo el día. Basta con caminar a diario, con alguna carrera corta (si te apetece) hacer flexiones, abdominales y/o sentadillas de vez en cuando, o subir por las escaleras. También vale bailar, montar en bici, nadar… Sin pasarte. Esto es mucho mejor que correr varios kilómetros al día o ir dos horas al gimnasio a levantar pesas o marearte en una máquina elíptica.

6. Consumir tóxicos a todas horas y presumir de ello. Fumar, emborracharte hasta morir, ver programas y noticias que revolverían el estómago del marinero más despiadado, tomar muchas cápsulas, jarabes y pastillas… Si has investigado sobre el primer punto (alimentación), sabrás que no necesitas hacer nada de esto para intoxicarte, pero, por si acaso, y como somos así de idiotas, tenemos que asegurarnos de que puteamos a nuestro cuerpo como se merece. Mención especial a los fármacos. Huye de ellos como de la peste, aunque sea uno contra la peste y estés enfermo de la misma. Sólo deberías utilizarlos como los extintores: en caso de emergencia. Pero ocurre todo lo contrario. Da rabia ver a gente sana tomando varias pastillas antes del desayuno, otras tantas en la comida y un par más al acostarse, para poder dormir.

El tema de las pastillas es tan recurrente como el del tiempo, todo el mundo sabe de pastillas porque todos se medican e incluso presumen de ello como de fumar o beber. Excesivo.

Haz lo que te dé la gana con tu cuerpo, pero no presumas de ello porque acabarás jodiendo a otra persona que, bien por edad, incultura o inocencia intentará emular tus dudosas hazañas.

7. Hacer las cosas a desgana, sin pasión, con indiferencia.

Este punto podría ser el resumen de los otros seis. Si hiciéramos las cosas de forma apasionada, informándonos adecuadamente, con todos nuestros sentidos puestos en el asunto, nadie podría engañarnos, jamás. Sabríamos qué hacer con nuestros escasos momentos de ocio, no necesitaríamos intoxicarnos para sentirnos bien (de locos), evitaríamos perder el tiempo con nimiedades y cuidaríamos de todo lo que nos importa como si nuestra vida dependiera de ello, porque no hay nada que influya más en tu salud que hacer las cosas de forma apasionada o sin interés alguno. De ti depende estar muerto en vida.

Copyright © 2012 Luis Miguel Delrieu. If you are not reading this material in violencevintage.wordpress.com, the site you are looking at is guilty of copyright infringement. Please contact violencevintage@gmail.com so we can take legal action immediately.

18 comentarios

  1. Me ha hecho pensar.MUCHO.

  2. le falto lo de dormir bien, o al menos darle al cuerpo las horas de sueño que necesita para recuperarse… porque hoy en día es muy común que la gente trasnoche haciendo bobadas (chatear, trabajar, ver tv, etc etc) para luego madrugar al día siguiente, o lo que es peor, perder toda la mañana durmiendo a deshoras…

    1. Me olvidé por completo, y es un dato importantísimo. Tengo que descansar más ;) Un saludo.

  3. […] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Siete cosas que deberías evitar si pretendes llegar a viejo violencevintage.wordpress.com/2012/09/11/siete-cosas-que-…  por MrArkariho hace […]

  4. Yo es que quiero morir jóven, bebiendo, fumando y comiendo.

  5. Si,
    Hay que estar activo en algo que nos gusta.
    Gracias por los 7 puntos,

    La que mas me gusta es la de moverse, y hacerlo con ganas

  6. Luis,

    antes que nada, gracias por el artículo, disfruté mucho leyéndolo.

    Me interesó particularmente el primer punto (la alimentación) que tratas. Hay alguna lectura que quisieras recomendarme al respecto?

    Gracias de nuevo.

    Saludos

    Mario

  7. Yo para llegar a viejo evito ir muy seguido a Venezuela.

  8. Reblogged this on De Aquí, de Allá y de Todas Partes and commented:
    Vale la pena leerlo…acuerdense que quien no oye consejo no llega a viejo

  9. en verdad esto esta….. diferente, e ingenioso aunque se proyecta el tema, como todo un experto y bien podría decir ” ni siquiera debería hacerle caso a esta publicacion” …sin embargo, me gusto.

  10. Gran artículo!
    Y gracias por el enlace!

    1. Gracias a ti. Escribe más a menudo en tu blog. Un saludo.

  11. mari carmen hidalgo martinez · · Responder

    hola pilar me ha gustado mucho tu articulo e intentare segur tus consejos pues llevas toda la razón saludos de mi marido.(también para el tuyo.)

    1. Yo también le doy las gracias a Pilar, seguramente una bellísima persona de la cual no sé nada, por hacerte llegar mi articulo.

      Besos a tu marido, si su barba no pincha demasiado.

  12. Es muy interesante el artículo y no son guías tan difíciles de seguir. Aún así creo que en cada uno de los puntos hay muchos detalles con los que estoy segura que cuentas, pero que creo que es importante decirlos.
    Por supuesto que hay que darle importancia al ocio y saber disfrutar de nuestro tiempo libre, es básico. Pero hay que temerle también al que tiene demasiado tiempo libre, muchas veces el motivo de no saber disfrutar de este es porque no se tienen obligaciones o no nos las ponemos. Cuando la mayor parte de nuestro día es de tiempo libre puede llegar a ser desesperante. Diría que en mucho casos es necesario tener una obligación para saber disfrutar del resto del día.

    Y con el tema de las pastillas, estoy muy de acuerdo también. Pero todos los excesos son malos. Evitar los medicamentos en ciertos momentos, aunque parezca que se puede pasar sin ellos, también pueden acelerar el proceso de envejecimiento o de muerte. Hay gente muy radical que no es capaz de diferenciar las situaciones en las que un tratamiento te va a beneficiar. En concreto no estoy muy de acuerdo con el tema de la medicina alternativa. Me parece perfecto la gente a la que funcione el efecto placebo pero me preocupa ver a tantas personas con enfermedades muy graves que están siendo engañadas con el tema de la homeopatía sobretodo. Ojo que respeto mucho ciertos tratamientos como la acupuntura, pero el tema de la homeopatía me saca de mis casillas.

    Un saludo!

    1. Se recurre en exceso al médico, al farmacéutico, al homeópata, al curandero… por cualquier cosa que el cuerpo puede curar si se descansa lo suficiente. Me refiero al 90% de los casos que llegan a la consulta del médico. Gripes, llagas, granitos, pielecitas en los dedos… Estas cosas son las que hacen que los profesionales pasen por alto enfermedades reales y que luego sean calumniados por ello.

      Cada cual es libre de hacer lo que le plazca. Personalmente, sólo he acudido al médico en caso de accidente, que es donde realmente se ha avanzado de forma bestial y donde se nota de verdad lo imprescindible de la medicina, cirugía y ciencia. En lo que se refiere a enfermedades crónicas todavía no sabemos si se está actuando bien o, por contra, con los consejos y remedios que nos dan no empeora el tema.

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